Conceptos básicos
Qué es un divorcio exprés y cuándo podéis acogeros a él
«Exprés» no es una figura legal distinta. Es un divorcio de mutuo acuerdo bien planteado desde el primer día. Esto es lo que lo hace rápido, y lo que lo frena.
Si habéis buscado información sobre cómo divorciaros rápido, habréis visto el término «divorcio exprés» por todas partes. Conviene empezar aclarando algo: el divorcio exprés no es un procedimiento distinto que exista en la ley con ese nombre. Es la manera comercial de llamar al divorcio de mutuo acuerdo, que es el que se tramita cuando los dos cónyuges quieren divorciarse y presentan juntos un acuerdo sobre todo lo que hay que decidir.
Lo de «exprés» viene de que, hecho bien, este procedimiento se resuelve en semanas en lugar de en años. Y hecho mal, se alarga tanto como cualquier otro. La diferencia no está en la ley: está en llegar al juzgado o a la notaría con todo cerrado.
Los tres requisitos
Para divorciarse de mutuo acuerdo hacen falta tres cosas, y solo tres:
Que hayan pasado tres meses desde la boda. El Código Civil exige ese plazo mínimo desde la celebración del matrimonio. No hay que alegar ninguna causa ni justificar nada: pasados los tres meses, cualquiera de los dos puede pedir el divorcio, y si lo piden los dos de común acuerdo, se tramita como mutuo acuerdo.
Que los dos queráis. Parece obvio, pero es el requisito que más casos descarta. Si uno de los dos no está de acuerdo en divorciarse, o no está de acuerdo con las condiciones, el procedimiento ya no es de mutuo acuerdo. Eso no significa que haya que ir a un contencioso: muchas veces lo que falta es cerrar dos o tres puntos concretos, y para eso existe la mediación.
Que haya un convenio regulador completo. Es el documento donde consta todo lo acordado: los hijos, la vivienda, el dinero, los bienes. Sin convenio no hay mutuo acuerdo que presentar. Y si el convenio está incompleto, el juzgado lo devuelve para que lo corrijáis, con lo que perdéis el tiempo que creíais estar ganando. Le dedicamos un artículo entero: qué debe incluir el convenio regulador.
Es una confusión muy habitual. No hay que estar separados un tiempo mínimo antes de divorciarse, ni hay que separarse primero y divorciarse después. Se puede ir directamente al divorcio.
Lo que de verdad lo hace rápido
Cuando un divorcio de mutuo acuerdo se resuelve en un mes y otro idéntico tarda seis, casi siempre es por estas cuatro cosas.
Llegar con el acuerdo cerrado, no a medias. El error más común es presentar un convenio con puntos pendientes de «concretar más adelante». Todo lo que quede abierto es un trámite adicional, y cada trámite adicional son semanas.
Tener la documentación antes de empezar. Hay dos documentos que no dependen de vosotros y que tardan: el certificado literal de matrimonio y, si tenéis hijos, sus certificados de nacimiento. Pedirlos el primer día, y no el día antes de presentar, es literalmente la diferencia entre un mes y tres. Tenéis la lista completa en qué documentos necesitáis.
Un solo letrado para los dos. En un divorcio de mutuo acuerdo la ley permite que un mismo abogado asista a ambos cónyuges. Además de abaratar mucho el procedimiento, evita una negociación entre dos despachos que, cuando ya hay acuerdo, no aporta nada y consume semanas.
Elegir bien la vía. Según vuestra situación, el divorcio se resuelve ante notario o tiene que pasar por el juzgado. No se elige libremente, lo decide la ley, y los plazos de una vía y otra no se parecen. Lo explicamos en notaría o juzgado.
Lo que lo frena
Los hijos menores. Si tenéis hijos menores de edad, el divorcio tiene que pasar por el juzgado y el convenio lo revisa un juez con informe del Ministerio Fiscal, porque hay un interés que no es el vuestro y que la ley protege por encima del acuerdo. Eso añade tiempo y no se puede evitar. Sí se puede evitar que el expediente vuelva atrás, y para eso el convenio tiene que estar redactado pensando en esa revisión.
Los bienes a repartir. Una vivienda con hipoteca, un negocio o unas cuentas en común no impiden el mutuo acuerdo, pero obligan a liquidar el régimen económico del matrimonio, y eso es un trabajo aparte del divorcio en sí.
Los puntos que creéis cerrados y no lo están. «La casa para los niños» o «los gastos a medias» suenan a acuerdo, pero no son cláusulas. Hasta cuándo, qué gastos, quién paga la hipoteca mientras tanto, qué pasa si uno se muda. Esos detalles son el convenio, y conviene hablarlos con alguien que sepa dónde suelen aparecer los problemas dos años después.
Cuándo esto no es para vosotros
Hay situaciones en las que el divorcio exprés no es el camino, y es mejor saberlo desde el principio que descubrirlo a mitad.
Si uno de los dos no quiere divorciarse, o no acepta las condiciones y no hay forma de acercar posturas, el procedimiento será contencioso: cada uno con su abogado y un juez que decide. Si falta poco para el acuerdo, la mediación suele resolverlo en un par de sesiones y permite seguir por la vía rápida; es una de las cosas que atendemos dentro de la asistencia personalizada.
Y si hay violencia o miedo de por medio, el mutuo acuerdo no es la vía adecuada ni es seguro plantearlo así. En ese caso lo que corresponde es asesoramiento específico y, si procede, las medidas de protección que la ley prevé. Decirlo claro forma parte de hacer bien este trabajo.
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