Convenio regulador
El convenio regulador: qué debe incluir para que el juzgado lo apruebe
Es el documento que convierte vuestro acuerdo en algo exigible. Si está incompleto, el juzgado lo devuelve y perdéis semanas. Esto es lo que tiene que llevar.
El convenio regulador es el corazón de un divorcio de mutuo acuerdo. Todo lo demás es trámite. Es el documento en el que los dos acordáis cómo queda vuestra vida a partir del divorcio, y una vez aprobado deja de ser un papel entre vosotros: pasa a ser exigible. Si quien debe pagar una pensión no paga, se reclama con ese convenio en la mano, sin tener que discutir otra vez lo que ya se acordó.
Esa es su virtud y también la razón de tomárselo en serio. Un convenio bien hecho os evita volver al juzgado durante años. Uno redactado a la ligera os devuelve allí en cuanto surja la primera discrepancia.
El contenido mínimo
El Código Civil fija lo que el convenio debe regular. En la práctica, esto es lo que no puede faltar.
Si tenéis hijos menores
La patria potestad y la guarda y custodia. Son dos cosas distintas y conviene no confundirlas. La patria potestad —las decisiones importantes sobre los hijos— suele quedar compartida. La custodia es con quién conviven, y puede ser compartida o atribuirse a uno de los dos.
El régimen de estancias y comunicaciones. El calendario concreto: días ordinarios, fines de semana, quién recoge y quién entrega, dónde y a qué hora. Y luego lo que siempre se olvida: vacaciones de verano, Navidad, Semana Santa, festivos y puentes, cumpleaños y cómo se reparten los años pares e impares.
La pensión de alimentos. Importe, día de pago, cuenta, y la fórmula de actualización anual. Y una cláusula de gastos extraordinarios que diga qué entra, qué no, y cómo se decide: un gasto extraordinario sin definir es la discusión más frecuente que existe entre progenitores separados.
Siempre
El uso de la vivienda familiar y del ajuar. Quién se queda, durante cuánto tiempo o hasta qué circunstancia, y qué pasa con los muebles. Un uso atribuido «mientras los hijos sean menores» y uno atribuido «de forma indefinida» son dos acuerdos completamente distintos.
Quién paga las cargas. La hipoteca, el seguro del hogar, el IBI, las comunidades, los suministros. Es compatible con cualquier reparto, pero tiene que estar escrito, porque el banco va a seguir reclamando a quien figure en el préstamo, diga lo que diga vuestro convenio.
La liquidación del régimen económico del matrimonio. Si estáis en gananciales y hay patrimonio común, se puede liquidar en el propio convenio o dejarlo para después. Hacerlo a la vez suele ser más barato y cierra el asunto de una vez.
La pensión compensatoria, si procede. No es automática ni es obligatoria: se reconoce cuando el divorcio produce un desequilibrio económico a uno de los dos respecto del otro y de su situación durante el matrimonio. Puede fijarse temporal, indefinida o renunciarse expresamente, y conviene que la renuncia conste, precisamente para que no se discuta luego.
Los animales de compañía. Desde la reforma que los dejó de tratar como cosas, el convenio puede regular quién se encarga de ellos, el reparto de tiempos y cómo se cubren sus gastos. Si tenéis perro o gato, conviene incluirlo.
Casi nunca porque el acuerdo sea malo. Casi siempre porque falta concreción en algo que afecta a los hijos: un calendario de vacaciones incompleto, unos gastos extraordinarios sin definir, una pensión sin fórmula de actualización. Si hay menores, el convenio lo revisa un juez con informe del Ministerio Fiscal, y esa revisión mira el interés de los hijos, no la comodidad de los adultos.
Los cinco errores que vemos una y otra vez
Acuerdos de palabra metidos en el convenio sin traducir. «Los gastos de los niños a medias» no es una cláusula. ¿Qué gastos? ¿Y si uno no está de acuerdo con una actividad que el otro apunta? Un convenio tiene que resolver el desacuerdo futuro, no solo recoger el acuerdo presente.
La hipoteca sin resolver. Acordar que uno se queda la casa no libera al otro del préstamo. Para eso hace falta que el banco acepte una novación o una subrogación, y eso se negocia aparte. Conviene saberlo antes de firmar, no después.
La pensión sin actualización. Una cantidad fija sin cláusula de actualización vale cada año un poco menos, y recuperarla obliga a un procedimiento de modificación de medidas.
El uso de la vivienda sin plazo ni condición. Es una de las fuentes de conflicto más largas que existen, y se evita con una frase.
Dejar puntos «para concretar más adelante». Lo que queda abierto en un convenio se cierra discutiendo, y a menudo ante un juez.
Una vez aprobado, cambiarlo cuesta
El convenio aprobado puede modificarse, pero no por voluntad de uno solo: hace falta un nuevo acuerdo o un procedimiento de modificación de medidas en el que haya que acreditar un cambio sustancial de circunstancias. Dicho de otro modo: el rato que dediquéis ahora a que el convenio esté bien es el procedimiento que os ahorráis dentro de tres años.
Por eso, aunque el divorcio sea exprés, el convenio no se redacta deprisa. Se redacta una vez y bien.
Nosotros redactamos el convenio completo
Está incluido en nuestros honorarios, que no cubren el procurador ni otros gastos de terceros, y lo revisáis los dos antes de firmar nada. Contadnos vuestra situación y, en una consulta gratuita, os decimos qué va a hacer falta en vuestro caso.
